REVISTA DIRECCIÓN DE PROYECTOS PMI PANAMA PMI PANAMÁ DICIEMBRE 2016 - Page 28

Un proyecto es un agente de cambio, su objetivo no es crear la solución, sino crear un cambio en la estrategia de la empresa. Si esa solución validada por el analista de negocio no produce durante su ciclo de vida el impacto deseado en negocio, el analista de negocio puede recomendar que esa solución se desestime y se continúe con un nuevo proyecto.

Teniendo esto claro y sabiendo cuales son los dos roles de director de proyectos y de analista de negocio, PMI refleja que los proyectos se entregan mal y tarde debido a una gestión deficiente de los requisitos en un 47% de los casos. Los factores pueden ser variados.

Sólo un 25% de las empresas hace algo de forma proactiva de cara a integrar la gestión de los requerimientos dentro del ciclo de vida del proyecto. El 75% de las empresas que lanzan proyectos no prestan atención a la gestión de requerimientos.

Estos datos son muy graves ya que quemamos recursos de la empresa e incurrimos en un coste de oportunidad alto para implantar las estrategias de las organizaciones, de modo que podemos encontrarnos fuera de Mercado ya que el cliente podría no aceptar la solución, aunque se haya entregado el proyecto en tiempo y conforme a los requerimientos del mismo en plazo y costo.

El objetivo siempre es la entrega de valor.

Como la mayoría de las empresas no valora plenamente la gestión de requisitos como una competencia crítica para los proyectos e iniciativas estratégicas, nos queda mucho camino por delante para poner en valor la figura del analista de negocio.

De hecho, llevamos más de 40 años generando la conciencia de la necesidad de las buenas prácticas en dirección de proyectos a través del PMI y, sin embargo, el énfasis en el análisis de negocio es muy reciente. La institución del PMI tiene más de 40 años y el IIBA, situado en Canadá, tan sólo 10 años.

El analista de negocio es una figura que aún no se entiende, de manera general, dentro de una empresa e incluso dentro de un proyecto.

Pero estamos ante un cambio cultural que exige que las empresas comiencen a tomar conciencia de la necesidad del analista de negocio junto al director de proyectos, desde el punto de vista de la ventaja competitiva.

En un mundo absolutamente competitivo, la capacidad de acertar con una solución en el Mercado no es necesario, sino imprescindible. Las empresas que han integrado la dirección de proyectos y el análisis de negocio están obteniendo mejores resultados en sus propuestas de valor al usuario final, usuario que califica el resultado como de mayor calidad en más de un 80%, frente a no hacerlo.

Además, el analista de negocio integrado en un proyecto siempre genera una mejora enorme en términos de calidad. Cuando la organización tiene al analista integrado y los requerimientos bien definidos, el equipo del proyecto puede refinar los criterios de éxito de manera continua.

Y cuando hay una comunicación basada en la confianza entre ambos roles, podemos dotar al proyecto también de un sistema ágil de gestión de los cambios.

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