martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 74

Ella puso el pedazo de costillar de reno sobre el fuego. Lo acomodaba con golpecitos cortos. Después lo dio vuelta. Desarmó las costillas y las repartió. Yo las comí con desesperación. Con la desesperación de quien nunca hubiera comido en la vida; comí nublado por un delirio de aromas desonocidos y de sabores exóticos. Me chupé los dedos, eructé, no fumé porque no tenía más cigarrillos, tomé otro trago de vodka y, al final del festín, me acosté de lado sobre la nieve. El fueguito era un montoncito de carbones en medio de un barrial desprolijo. Un poco más allá, las mujeres se cubrieron las cabezas con sus pieles de zorro. Yo les miraba las miradas tranquilas entre los pelos de zorro adornados con medallones de bronce. Dima se tir ́ͽɔ́́ɥɅѼɽɼՔх)х5ՉɄɄՔمɄ ̸́) ͔́́ͤѼ́ѽ)9م͔ٕȁչ)ձ̈́́ͥՕх́̃ɉ̸)5ɷ́ͅɽ́ՔեՑɄ)Ʌɹ́չɄ)ͥեє́չѼٔ)ɕѼ͔́ͽɥє͔ɏ́ͅՑɅ鼁Ʉ)Ʌɱͅ͸̰ͅՓ̈́ɵɅ̈́Ք)ѥ́́ͅȁɅ鼁䁵́ոՕєɥ̸)Ѽ́ѽ䁷̰䁵Ս́Ʉ)շչɅեͽɽ̈́!хѼ̸((0