martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 64

Al final volvimos al mismo punto. Tanto ir para allá, tanto ir para allá y al final siempre volvemos al mismo punto. Como siempre. Siempre volvemos al mismo punto. Difuso, borroneado pero el mismo punto. Confuso pero el mismo. Ahora, con los pies enfundados en piel de zorro, miro al sol, que es esa mancha blancuzca que a veces se ve de este lado del río Ob. Lo miro como si mirase un milagro. Una mancha apenas blanca arriba del horizonte que ni siquiera entibia pero en algún lugar de mi cuerpo junta algo que calienta el alma o lo que me queda de razón o algo, y me acurruco dentro de las pieles cubiertas de hielo, casi feliz, casi en paz. Miro a ese grupo de personas cubiertas de hielo, que ahora son mi universo y que en cualquier momento me van a pedir cigarrillos o a ofrecer un vodka poco menos que intragable o nada y van a seguir ahí, abajo del hielo, en el mismo punto en el que empezamos a ser algo. Difusos, confundidos, erguidos. Erguidos, a pesar de todo.