martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 62

Me pasaron a buscar como a las once de la noche por el hotel, una casona del siglo XVIII más o menos reparada, el cuarto tenía el ancho de la cama y la cama era corta, apenas podía moverme y en la ventana había una flor de plástico. Mi cuarto era caro porque tenía TV y de verdad había un aparato de TV con un cable conectado a la corriente y un cable coaxial que terminaba abajo de la cama. No discutí sobre eso, no por falta de voluntad, por falta de lenguaje. No me acuerdo cómo se llamaba el otro, estaban completamente borrachos y me costó bastante convencerlos de que no me acompañaran hasta el aeropuerto. El otro hablaba todo el tiempo, fuimos en taxi hasta Kiyevsky Vokzal, Moscú es tan linda de noche. Cuando bajamos los dos gritaban cosas, no se qué, gritaban en ruso. Fumamos un poco, afuera, después dije: «Me tengo que ir, voy a perder el tren». Los dos gritaban que tenía que volver en verano porque en verano Moscú es otra cosa. Dmitry me abrazó fuerte, con los ojos vidriosos, creo que estaba por llorar y entonces me dijo: «Yo sé lo que quiere decir haber nacido en un imperio y haber nacido en una colonia. Algún día todo va a cambiar». «Stalin murió hace como 70 años, Dima», le dije. «Volvé en verano, Moscú es otra cosa», me contestó. «спасибо, спасибо тебе за все».