martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 60

Niños II A veces se acercan los chicos del otro chum. Los chicos del otro chum son tres o cuatro, se me confunden, todos son iguales, creo que son todos varones, pero los del otro chum siempre tienen mocos que se les congelan. Nunca entré al otro chum, cuando hay alguno tallando madera lo saludo con la mano, nada más. Es gracioso ver correr a los chicos, parecen pingüinos porque no pueden mover mucho los brazos y no se les ven los pies debajo de los abrigos. Dima juega con ellos, los empuja, los levanta, los arrastra en un trineo chiquito. Yo no hago nada. Hay uno de los vecinos que me sigue todo el tiempo, se me para adelante y me dice algo, no sé qué, no sé si en ruso o en nenet, lo repite, lo repite, lo repite y no importa dónde me mueva, él está ahí, adelante repitiendo eso que dice hasta el infinito y yo no sé si me pone de mal humor o si me da miedo. O las dos cosas. En estos casos, Dima no es de gran ayuda.