martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 16

Negro: Uno no puede decir en voz alta algunas cosas porque, casi seguro, se fijarían más bien en daños en la psique o en deterioros cognitivos o en el abuso de sustancias. Todo es un poco cierto: he perdido algunas razones, me es más difícil entender algunas cosas que parecen sencillas y habré usado algunas cositas que ayudaron a mi alma, pero no es el foco, así que no lo digamos para que otros lo oigan. Te escribo en minúscula, con letra chica, porque entre vos y yo, hermano, no vamos a hablar de los tamaños de nuestras próstatas. Estaba medio sin decir nada, ella estaba preocupada por mis silencios, así que le dije: «Es que no sé muy bien quiénes somos éstos que volvieron conmigo ni a cuántos martines, a cuántos mi mismo, dejamos en el camino. Ahora soy uno más, no otro, no distinto, sino otro más». ¿Cuántos ritos iniciáticos cumplí en mi vida? ¿Cómo es que soy, si soy todos esos que fui siendo? ¿Juré sobre cuántas escrituras sagradas?, ¿sobre cuántos fuegos y alcoholes y humos? No hablaba solamente de tomar sangre, sino de estar solo en un mundo en el que solo sos nada. Y, solo está bien. Ser nada está bien. Está bien. Me arrepentí de algunas cosas, así que cuando pude, traté de explicar. Tal vez la embarré más. Me llevo bien conmigo mismo. Me llevo bien con todos estos que andan conmigo. Pero, Negro, que no se confundan, vos deciles: «No estoy en paz».