martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 132

A mí me dieron un palo largo, una vara de pino más o menos limpia. Mi tarea era simple, la tarea que le dan a los inútiles, creo yo: pegar con el palo largo sobe el hielo para que se desprenda de las pieles. Al rato, una de las mujeres me sacó el palo. Parece que tardaba mucho o le pegaba mal o algo así. A la mujer le sangraba la nariz. En un poco más de dos horas desarmaron, limpiaron y volvieron a armar el chum, mientras yo miraba como un pelele.