martin patricio barrios | blanco. Yamal, el fin del mundo - Page 122

Digamos que por ahí empezaron las cosas. Pero ahora me golpeo con una vara de madera las botas de zorro. Trato de no caerme ni de agarrarme de los tirantes para no caerme. Doy golpes cortos y secos de este lado, del otro, cruzo la pierna por delante y golpeo la planta antes de que se derrita el hielo. Ellos no dicen nada cuando no lo logro y el hielo se derrite y mojo los tablones del suelo. No dicen nada pero miran las pisadas y seguro piensan: «¡Pero qué boludo!».