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¿QUÉ ES EL SENTIDO DEL TACTO?

El sentido del tacto es uno de nuestros sentidos más importantes. Es uno de los primeros sentidos que se desarrolla en un ser humano (intrauterino), y está activo desde antes del nacimiento.

El tacto es muy importante para permitirnos realizar muchas destrezas y para sentirnos cómodos y seguros en muchas situaciones.

Los niños pequeños (bebés) aprenden acerca del mundo a través del tacto. Cuando exploran su entorno, y toman cosas y se las llevan a la boca, están utilizando su sentido del tacto para conocer acerca de las texturas, tamaños y formas. Esto es cuando comenzamos a aprender por primera vez acerca de las diferencias entre los objetos.

Si el sentido del tacto no está entregando información clara y consistente, será mas difícil comprender estas diferencias visualmente o cognitivamente.

Las áreas del cuerpo más sensibles al tacto son manos, pies y cara (boca).

Estar en contacto con tierra y mugre fortalece el sistema inmune

La mugre, lejos de ser una amenaza para los bebés y los niños, puede llegar a ser favorable. Por un lado, les ayuda a fortalecer el sistema inmune cumpliendo una función similar a la de las vacunas y, por el otro, les permite explorar un entorno real, una tarea que es esencial en la primera infancia.

El doctor Gilberto Acuña, médico pediatra especialista en educación y asesoramiento familiar, reconoce que el contacto con los virus, gérmenes y bacterias que pueden hallarse en el suelo de una casa, en los prados y en la arenera, entre otros lugares, permiten el desarrollo de los sistemas de defensa orgánicos.

Y es que ensuciarse como parte del juego y la exploración permanente de los pequeños no solo resulta beneficioso para su salud, también contribuye de manera significativa en la formación de seres más creativos, sociables y seguros.

El ser humano tiene la necesidad de recibir información permanente para desarrollar lo que los expertos llaman los sistemas representacionales: visual, auditivo y kinestésico –este último se refiere a aquellas personas que aprenden mediante sensaciones o movimientos percibidos a través del tacto, “los estudios

en psicología clínica, psicología infantil y programación neurolingüística que abordan el tema concluyen que cuando se concibe el contacto con la mugre en el juego y el aprendizaje, los niños están más ajustados al entorno, tienen mejor autoestima y desarrollan con más facilidad sus destrezas”.