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Hábitos saludables de alimentación

Cuando experimentan en la cocina, los niños aprenden sobre la nutrición y alimentación saludables. Según Kids-Cooking-Activities.com, la comida chatarra y la comida rápida son las responsables del aumento de la obesidad infantil. Hacer que los niños participen en cocinar comidas o meriendas los ayuda a hacer mejores elecciones al comer y a probar cosas nuevas. También los introduce en el proceso de cocción y cómo cambian las cosas al cocinarlas u hornearlas, Los melindrosos también tienden a probar las comidas que han cocinado ellos mismos.

Cocinar crea un momento de unión

Pasar tiempo en la cocina con los niños es una oportunidad para la unión familiar. Mientras cocinan, los niños se benefician de un tiempo personal con un padre o adulto, además de tener la oportunidad de construir recuerdos. Kids-Cooking-Activities.com remarca que cocinar refuerza la autoestima creando un sentimiento de realización en los niños cuando ayudan a terminar algo exitosamente.

Seguridad alimentaria e higiene

Según Dr.Spock.com, cocinar enseña higiene y seguridad alimentaria a los niños. Antes de cocinar, es esencial lavarse las manos, lavar los utensilios y las frutas y vegetales. Los niños aprenden que la seguridad de los alimentos es importante para asegurar que los demás no se enfermen al consumir la comida. También aprenden sobre sustentabilidad cuando descubren que si ciertos alimentos no se refrigeran, se pudren o estropean.

Los niños aprenden sobre los riesgos

Cocinar en la cocina les enseña sobre los utensilios de cocina y los peligros potenciales que tienen. Según Dr.Spock.com, los niños que pasan tiempo cocinando entienden el uso adecuado de los cuchillos y otros utensilios afilados. También aprenden a trabajar con aparatos calientes como el microondas o la estufa. Estas son importantes habilidades para la vida que les permiten ser cocineros exitosos de adultos.

Es por la gastronomía hay que dejar que participen: en la cocina pueden tocar distintas texturas, experimentar con sabores diferentes, ver cómo cambian de color los alimentos al cocinarlos y aprender qué ingredientes hacen los platos dulces o salados.

Además, la cocina es como un gran aula donde los niños aprenden matemáticas, nutrición, ciencia... Aunque para ello, el «cocinero jefe» (el adulto que esté con ellos) deberá ejercer de maestro hablándoles de la importancia de las vitaminas, de qué alimentos las contienen o de por qué se debe comer de todo.

También es bueno que nos ayuden a contar las cucharadas de aceite que necesita un sofrito o explicarles por qué hierve el agua cuando lleva un rato al fuego, por ejemplo. Prepárate para contestar a sus preguntas. ¡Su curiosidad puede ser insaciable!